Creo sinceramente que una carrera de estas características, por todo lo que representa, merece una crónica o apartado especial.

Soy Pedro Cuenca, y entre otras cosas fui un poco el propulsor de que un equipo del club tenía que estar en representación en un campeonato nacional. CD Relieve es un club que está en su segunda temporada, y que a pesar de tener una sección fuerte como la de carreras de montaña, también tiene equipo en asfalto que se inició este año y socios que desarrollan sus actividades montañeras de manera libre. Y ésta era una oportunidad de hacernos ver fuera de la región y medirnos con otros clubes. Un paso más.

En cuanto vi el calendario estatal y por cercanía a tierras asturianas, animé y motivé al resto de compañeros a plantearse esta competición. A tal punto que debimos ser el primer equipo pre-inscrito allá por enero, es decir, la decisión estaba tomada.

En cuanto a presentar un equipo femenino estaba un poco en el aire, el máximo permitido son 8 atletas y un mínimo de 4 por equipo. Teníamos a 3 y a pesar de reforzarse este año, quizás los 42,2 km. de la prueba echaba para atrás a las más nuevas y que se iniciaban este 2016. Finalmente las lesiones de 2 de ellas zanjaba ya esta cuestión.

Y en hombres, aproximadamente unos 15 eran (éramos) los pre-seleccionados, y una cosa estaba clara: deberían acudir los 8 mejores por rendimiento y resultados cuando llegara junio.

Fueron pasando las semanas y meses con sus entrenamientos y competiciones previas a la gran cita del 3 de julio para afrontar en Zumaia (Guipúzcoa) esa maratón por montaña con sus 4.400 m. de desnivel acumulado. Las lesiones, falta de continuidad, otros objetivos o circunstancias personales fueron reduciendo el cupo hasta los 7 que finalmente pudimos acudir.

Algún entrenamiento en semanas previas donde nos juntábamos todos servía a modo de preparación, para hacer piña y que principalmente eran para escuchar mis “batallitas” o consejos de cómo es una competición de estas características, (he tenido la suerte de poder participar estos años atrás en campeonatos y copas nacionales) y encima esta carrera ya la había disputado en temporadas anteriores con muy buenos resultados aunque fuera sobre 31 kilómetros.

Una de las frases que más me escucharon mis compañeros era que “teníamos que estar todos enchufados con el objetivo, que era muy importante la aportación del quinto y sexto hombre, incluso la del séptimo, a pesar de solo puntuar los cuatro primeros nadie se debería relajar o conformar, porque seguro que uno o más de uno de esos cuatro (en teoría primeros) no tendría su día por cualquier circunstancia, y seguro que fallaría en esa previsión inicial”.

La estadística no falla y le pasa a una gran mayoría de los equipos, sobre todo en sus primeras competiciones de esta magnitud. Encima en estas carreras no hay tregua, los minutos perdidos se convierten en muchos puestos por delante de ti. No es una carrera regional.

Alberto, Pando, Dani, Pablo Cocaña, Chechu, Juan Carlos y yo, dispuestos a compartir un fin de semana de lo más atractivo, cuando sobre manera unos dependeríamos de los otros y tendríamos que sacar lo mejor de nosotros mismos para medirnos con los mejores clubes de España.

El sábado anterior nos ponemos en marcha, comemos, descansamos y visitamos la villa antes de acudir a la reunión técnica. Pero para “charla técnica” ya les había dado yo bastante, jejeje… conozco el recorrido, conozco como se compite a este nivel y el objetivo (mío) inicialmente era el de estar entre los 15 ó 20 clubes de los 38. Pero algo dentro de mí (o así lo quería) me decía que estar en el Top-10 no era muy descabellado. Ojo a este dato, que luego lo aclaro.

Calor, alta humedad y los “siete magníficos” con el desayuno en nuestros estómagos con solo una hora de digestión nos situamos en la salida a las ocho y media de esa mañana dispuestos a dar la mejor versión, porque aunque hubiéramos ido a aprender y a vivir esta experiencia, también éramos conscientes de querer hacerlo bien. Y allí estábamos rodeados de numerosas camisetas con sus colores venidas de todo el país, todo un espectáculo donde se respira ese ambiente de competición máxima. Ya estábamos metidos de lleno en el lío.

Cada uno de nosotros tiene su momento de pensar o motivarse o mentalizarse en esos instantes. Por un momento me acuerdo de todos a los que represento, y a los que tengo allí conmigo les animo justo antes del pistoletazo de salida.

No voy a hacer una crónica de carrera, para eso están los periodistas, y porque cada uno tenemos nuestra propia crónica. Una carrera muy rápida, pero que la distancia y nivel de participación te hace ir un poco más “controlador” (si se puede decir así) con todo lo que vas viendo en el desarrollo de la prueba, porque a la mínima te quitan las pegatinas, aquí han venido a correr y a sumar.

Y ahora ese dato, que quiero aclarar… Y empiezo por mí: Las primeras rampas voy mirando de reojo donde se están situando mis compañeros, les veo bien y me da confianza, tengo un plan B. El plan A es hacer mi carrera, sé que si me ven delante también les da confianza a ellos, pero si fallo, pasaría a dejarme caer en puestos y engancharme con alguno de ellos. Sufro calambres desde el km. 23 pero sigo, y aunque mermando mi rendimiento me meto en la cabeza que “tengo que acabar esta carrera como sea”.

Llego a meta pletórico por el mero hecho de acabar, pero muy machacado y veo dos camisetas Relieve en la llegada, por un momento me desanimo, sobre todo por ellos. Pando y Pablo estaban allí. Pando en teoría “el tercero puntuable” tuvo problemas digestivos desde el inicio, sufrió muchísimo y optó por abandonar, solo se ha retirado dos veces en su vida, de todos nosotros es el que más carreras y de todas las distancias tiene en sus piernas. Y Pablo que este año ha entrenado mucho y duro tuvo problemas con su tendón de Aquiles.

El siguiente en cruzar la meta es Dani, muy feliz porque ha hecho un carrerón, venía con muchas ganas y es un gran competidor.

¿Y Alberto? ¿Dónde está? Era “nuestro segundo teórico puntuable”. Por fin llega, se extravió en un cruce siguiendo a los corredores de su grupo y perdieron del orden de 17 minutos, casi ná. Esto supone unos 30 puestos. Autentica mala suerte.

A continuación llega Chechu, ha entrenado duro y quería demostrar cómo se entrega y lucha una persona que sabe de competiciones importantes aunque fuera en otro deporte.

Y luego Juan Carlos, que nunca se había enfrentado a tanta distancia, entra muy satisfecho también.

Resumiendo y con la calculadora en la mano, aunque sabemos que “todo ocurre el día D”, lo bueno, lo malo y lo regular y que los demás equipos también tienen sus historias particulares, este es el resultado: Equipo clasificado en 14º lugar en el Campeonato de España de Clubes de Carreras por Montaña FEDME 2016 el CD Relieve. Puestos para puntuaciones: Pedro 28º. Dani 77º. Alberto 85º. Chechu 106º. Juan Carlos 126º. Corredores entrados en meta 340. Muchos abandonos por el fuerte calor y humedad.

Y con esa calculadora imaginaria si las cosas nos hubieran salido un poco mejor, solo un poco mejor, ahora mismo estaríamos hablando de un puesto 9º por clubes aproximadamente. ¿Divagación? No sé, pero me ayuda a pensar que podía haber salido, lo que sí es seguro es que hubiéramos mejorado la clasificación.

Notable el resultado amig@s. Sobresaliente la experiencia.

Tomamos nota. El afán de superación lo tenemos para la siguiente.

Fotos: Marta Martínez y familia de Dani