Este domingo día 10 mientras Adriana y Chema participaban en el Angliru Trail Exteme en las distancias de 12 y 21 km. respectivamente, teníamos la vista puesta en Esther que debutaba en ultradistancia .

Gracias a los 3 por estar activos en competiciones un fin de semana más.

Esta es la crónica de Esther en su carrera Transvulcania que con 73,3 kms. y 8.525 mts. de desnivel acumulado requiere de buena condición física y entrenamiento previo.

Así lo vivió:

 

“Reto de la temporada conseguido.

 

Ya ha pasado. Tantos días esperando y tras 14:30 h. de carrera interminables y cortas a la vez  mi gran reto de la temporada llego a su fin.

 

Era una prueba que esperaba con mucha ilusión y ganas. En tantos kilómetros nunca sabes cómo vas a responder y menos, en un terreno que no conoces y con un clima al que no estás acostumbrada.

 

En una prueba de este calibre, el ambiente que se crea alrededor te lo cuentan, pero hasta que no lo vives no sabes realmente como es.

 

La salida desde el Faro de Fuencaliente, a las 6:00 h -con un poco de brisa fresquita- siempre con la duda de si llevare comida suficiente, agua….

Pensando en el tapón del que tanto me habían hablado y si, con tanta gente, se formo un poquito de caravana pero escapamos como pudimos. El espectáculo nocturno era impresionante, centenares de frontales formado una serpiente de luz fue realmente emocionante.

El paso por el primer pueblo Los Canarios, sobre las 7:00 h, con todos sus habitantes formando un pasillo humano que no dejaba de animar te impulsaba a continuar con más ganas si cabe.

Iban pasando los kilómetros y debido al terreno, con muchísimas piedrecitas y arena volcánica, la planta de los pies me molestaba pues me había entrado de todo.

En el primer control me limpie los pies y continúe mi camino después de comer algo de fruta y rellenar los bidones. A partir de allí, sobre el km.30 me vino a visitar “el hombre del mazo”. Me entro un bajón bastante importante pero mi objetivo era llegar a toda costa.

No voy hasta allí para abandonar a la primera de cambio. Me paso mucha gente.

Debido al calor bebía mucho y comía poco.

 

Llegue al Roque de los Muchachos, realmente espectacular. Solo por ver ese paisaje merece la pena sufrir.

 

Cuando empezó la bajada mis piernas me decían que no iban a  correr, pero poquito a poco iba adelantando a gente que estaba un poquito peor que yo.

Las piedras que tenemos en nuestra tierra nos dan mucha ventaja en ese terreno.

 

Conforme me acercaba a Tazacorte el ambiente era impresionante, la gente de la isla se desvive por lo participantes y te llevan en volandas.

 

El paso por el Barranco de las Angustias fue realmente angustioso, demasiado largo y para rematar una última subida para llegar a Los Llanos de Aridane.

 

Una vez allí, me pare, recogí los bastones – los lleve durante toda la prueba- vacié los bidones de agua – ya no la iba a necesitar – y saque mi súper-bandera casera asturiana-aragonesa y enfile la larga calle del pueblo.

Desde el viernes estaba convencida de que no iba a correr toda esa recta, mentira, solo deje de correr para dar un besazo a mi media naranja. La gente te llevaba.

Una vez que pisas la alfombra roja es increíble, te animaban y aplaudía como si fuera la ganadora de la prueba.

 

Y me siento ganadora”.

 

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